Apocalips emergió desde la penumbra como si la oscuridad misma lo hubiera escupido al mundo. Su presencia deformaba el aire a su alrededor, como si la realidad luchara por no romperse ante su existencia.
Sonrió.
Una sonrisa llena de emoción… de hambre.
—Por fin… —murmuró— podré enfrentar el poder que alguna vez me derrotó.
Kael no respondió.
Su cuerpo estaba envuelto en una tenue luz blanca, mientras la Materia X recorrÃa sus venas como si fuese un nuevo sistema nervioso. Su mirada habÃa cambiado… ya no habÃa duda en ella.
Solo determinación.
Apocalips dio un paso al frente.
Y el mundo tembló.
El suelo se agrietó violentamente mientras enormes picos de carne oscura emergÃan desde la tierra, retorciéndose como si estuvieran vivos. El terreno mismo comenzó a mutar, transformándose en un campo ghoul bajo el dominio absoluto del dios.
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Kael alzó la mano.
La luz respondió.
Un destello atravesó el campo de batalla pulverizando las estructuras antes de que alcanzaran su cuerpo. Sin perder tiempo, Kael se impulsó hacia adelante dejando un rastro luminoso tras de sÃ.
Impactó.
Su pu?o envuelto en luz chocó contra el rostro de Apocalips, generando una onda expansiva que partió el suelo en dos. Pero el dios no retrocedió… su cuerpo se regeneró al instante.
—?Eso es todo?
Apocalips extendió su brazo.
Del suelo brotaron múltiples lanzas ghoul que atravesaron el aire desde todos los ángulos posibles. Kael reaccionó al instante, solidificando la Materia X en su espalda creando alas cristalinas que bloquearon el ataque.
Giró sobre sà mismo.
La Materia X se comprimió en su brazo formando una hoja brillante que descendió con fuerza brutal. Apocalips fue cortado… su torso dividido por la mitad.
Pero volvió a regenerarse.
Rápido.
Demasiado rápido.
El dios golpeó el suelo y el terreno respondió. Una ola de carne oscura se alzó como un tsunami devorando todo a su paso. Kael fue engullido… pero en el interior, la luz explotó.
?BOOM!
Una explosión dorada desgarró la masa desde dentro mientras Kael emergÃa elevándose en el cielo. Juntó ambas manos, concentrando luz y Materia X en una sola esfera pulsante.
Apocalips lo miró… sonriendo.
—SÃ… ?esto es lo que esperaba!
Kael descendió como un cometa.
Y el choque de sus poderes iluminó el cielo como si dos dioses estuvieran intentando rehacer el mundo a su manera.

