El suelo aún temblaba tras la caída de zolat.
El silencio volvió, pero no de calma… sino de miedo.
Destroyer, ese monstruo mitad máquina y mitad ghoul, se erguía imponente, su mirada vacía buscando su siguiente blanco.
El aire olía a metal fundido y sangre.
Los chicos observaban sin poder creer lo que veían.
Ese ser no era natural. No tenía alma, pero su energía era la mezcla de miles de almas gritando desde su interior.
Noli intentó ponerse de pie, pero Kael lo detuvo.
—Déjalo… —susurró con un tono grave—. Esa pelea… le pertenece a ella.
Nymeria dio un paso al frente, su mirada se clavó en la máquina.
Por primera vez, dejó que su verdadera esencia emergiera.
Sus ojos cambiaron de color, pasando de un azul profundo a un carmesí que quemaba el aire.
De su espalda surgieron alas negras con reflejos plateados, y sus cuernos se curvaron hacia arriba, brillando con energía pura.
Era majestuosa.
Era temible.
Era… la Reina Ghoul.
Destroyer la escaneó, su voz mecánica resonó:
> “ANáLISIS COMPLETO. NUEVO OBJETIVO: REINA DE LOS GHOULS.
PRIORIDAD: ELIMINACIóN.”
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Nymeria sonrió.
—Inténtalo… máquina sin alma.
Extendió su mano y su sangre comenzó a moverse como si tuviera vida, tomando forma frente a ella.
Una lanza roja, forjada de su propia esencia, flotó en el aire, girando lentamente hasta que ella la tomó con firmeza.
El combate comenzó.
La lanza cortó el aire con un zumbido agudo, impactando de lleno en el pecho de Destroyer, que retrocedió apenas unos pasos antes de devolver el golpe con una ráfaga de energía amarilla.
El impacto sacudió el campo, levantando polvo y fragmentos de metal.
Cada choque era una sinfonía de poder:
El rugido de Nymeria mezclado con el zumbido eléctrico del coloso.
Su lanza se multiplicaba, golpeando con precisión quirúrgica, mientras Destroyer usaba su brazo transformado en ca?ón para lanzar descargas letales.la batalla duro mas de 20 minutos que pareciera una eternidad.
El combate parecía equilibrado… hasta que la fuerza del robot empezó a imponerse.
Su estructura era implacable, su energía inagotable.
Nymeria cayó de rodillas, su respiración agitada, sus alas desgarradas.
Destroyer levantó su brazo, apuntando directamente a su cabeza.
—?Ahora no! —gritó Lyra, lanzándose al frente.
El aire se encendió.
Su fuego no era como el de un humano común.
Era fuego espiritual: llamas del alma, puras, indomables.
Su cuerpo brilló, y de su espalda surgieron alas hechas de fuego en forma de mariposa, ondeando con un brillo casi celestial.
—?Vamos,chatarra! —gritó Lyra, chocando contra el coloso.
El fuego espiritual envolvió a Destroyer, derritiendo parte de su armadura.
Por primera vez… el monstruo retrocedió.
> “NUEVO ANáLISIS. NIVEL DE AMENAZA: CRíTICO.
ACTIVANDO MóDULO: 2.
ESTADO: GHOUL.”
Su cuerpo cambió.
El metal comenzó a retorcerse, dando paso a una piel grisácea y venas negras que pulsaban energía corrupta.
Su cráneo… ya no era una máscara: era real.
Un cráneo con carne viva latiendo bajo la superficie.
Destroyer rugió con un sonido antinatural, una mezcla de máquina y monstruo.
Lyra retrocedió, sintiendo el calor de su propio poder desgarrarla por dentro.
Pero no se detuvo.
Sus llamas se intensificaron, llenando el cielo de destellos naranjas y azules.
—No pienso caer… no ahora.
Con una última mirada hacia sus amigos, Lyra extendió sus brazos, dejando que su alma se desbordara.
El campo entero se transformó.
Flores de fuego comenzaron a brotar del suelo, una tras otra, miles, hasta cubrir todo el terreno.
Cada pétalo ardía con vida.
Cada mariposa espiritual volaba entre ellas, dejando un rastro de fuego puro.
Destroyer intentó avanzar, pero las mariposas lo rodearon.
Cuando una lo tocó… explotó.
Luego otra. Y otra. Y otra.
Una lluvia de explosiones peque?as y perfectas llenó el campo, iluminando todo como un amanecer ardiente.
Era hermosa.
Era letal.
Lyra flotaba en el aire, con sus alas extendidas, su mirada encendida.
Su primera DTs… había nacido.
> “Campo de las Mil Mariposas.”
Destroyer termino en llamas azules y naranjas, intentando avanzar pero le fue imposible.
El coloso cayó de rodillas, su cuerpo humeando, mientras Lyra descendía lentamente, agotada, pero victoriosa.
Fin del capítulo.

