home

search

Un nuevo aliado.

  El viento helado de Frosteria soplaba con un silbido triste entre las ruinas.

  Kael avanzaba con pasos firmes, su abrigo rasgado ondeando entre la neblina.

  HabĂ­a aprendido a moverse en silencio, como un cazador, sin dejar rastro.

  Pero aquel dĂ­a… el silencio se rompiĂł con algo más oscuro.

  Desde una vieja fábrica abandonada, se escuchaban gritos.

  Eran desgarradores.

  Humanos.

  Kael entrecerrĂł los ojos.

  HabĂ­a aprendido a ignorar el dolor ajeno para sobrevivir, pero algo en esa voz le recordĂł a alguien…

  a Lyra.

  Su mandĂ­bula se tensĂł.

  No podĂ­a seguir caminando.

  EmpujĂł la puerta oxidada.

  Dentro, el aire olĂ­a a sangre.

  Tres hombres reĂ­an mientras un chico, apenas un adolescente, estaba atado a una silla.

  Su mano izquierda yacĂ­a en el suelo, cortada, aĂşn temblando.

  Por un momento, Kael solo observĂł.

  Luego, el brillo en sus ojos cambiĂł.

  Una sombra recorriĂł el suelo como una onda de poder.

  Nadie tuvo tiempo de reaccionar.

  Una hoja cruzĂł el aire, seguida por un golpe seco.

  Cuando el silencio volviĂł, las cabezas de los torturadores rodaban por el suelo.

  Kael se quedĂł quieto, respirando con calma, sin emociĂłn aparente.

  El chico lo mirĂł aterrado.

  PensĂł que Ă©l serĂ­a el siguiente.

  Pero Kael, sin decir una palabra, se acercĂł, cortĂł las cuerdas que lo ataban y colocĂł su capa sobre su cuerpo ensangrentado.

  â€”“Tranquilo.” —murmurĂł con voz profunda— “No te harĂ© da?o.”

  A case of content theft: this narrative is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation.

  El joven dudĂł, temblando, pero aceptĂł su ayuda.

  Kael revisĂł su brazo herido y comenzĂł a vendarlo con un trozo de tela.

  â€”“Esto detendrá el sangrado, pero no reemplaza lo que perdiste.”

  El chico bajĂł la mirada.

  â€”“G-gracias…” —susurrĂł dĂ©bilmente— “Soy Noisi Traver.”

  Kael asintiĂł.

  â€”“Kael Draven.”

  El joven lo mirĂł con curiosidad.

  â€”“?Eres de por aquĂ­?”

  â€”“No. Vengo de muy lejos.” —respondiĂł, sin apartar la vista del vendaje— “Demasiado lejos.”

  Noisi notĂł algo: las costillas de Kael estaban amoratadas.

  â€”“Tienes una fractura… ?quĂ© pasĂł?”

  Kael arqueĂł una ceja, sorprendido.

  â€”“Tienes buen ojo. Me cayĂł una roca encima mientras dormĂ­a en una cueva.”

  â€”“Puedo ayudarte.” —dijo Noisi, levantando su mano sana.

  Un suave resplandor azul envolviĂł su palma.

  Kael sintiĂł cĂłmo el dolor en su pecho se desvanecĂ­a lentamente.

  AbriĂł los ojos, sorprendido.

  â€”“Eso fue… ?poder del alma?”

  Noisi sonriĂł con cansancio.

  â€”“SĂ­. Puedo curar heridas… incluso regenerar partes perdidas. Pero…”

  LevantĂł el brazo reciĂ©n regenerado. La piel brillaba con un tono azulado.

  â€”“…cada vez que lo hago, me duele. Mucho.”

  Kael lo observĂł en silencio, notando la fuerza detrás de esa sonrisa.

  Le ofreciĂł su mano.

  â€”“Eres fuerte, Noisi.”

  El chico la tomĂł con una sonrisa nerviosa.

  Pero Kael se dio cuenta de algo: su mano seguĂ­a faltando.

  El chico notĂł su confusiĂłn y explicĂł:

  â€”“AĂşn no me acostumbro. Solo puedo regenerarla por unos minutos antes de que el alma se desgaste.”

  Kael asintiĂł, entendiendo el sacrificio que implicaba su don.

  Pasaron un rato descansando en silencio hasta que Noisi hablĂł:

  â€”“Mi hogar fue destruido por Kainu, el gobernante de la Ciudad Blanca…”

  Kael se quedĂł inmĂłvil.

  Ciudad Blanca. Ese era su destino.

  El nombre de su prĂłximo objetivo.

  â€”“Lamento tu pĂ©rdida.” —dijo Kael, poniĂ©ndose de pie— “Pero debo irme.”

  El chico se levantĂł de golpe.

  â€”“?DĂ©jame acompa?arte! No tengo a dĂłnde ir.”

  â€”“No.” —respondiĂł Kael de inmediato, sin mirarlo— “No necesito compa?Ă­a.”

  â€”“Por favor…” —suplicĂł Noisi— “Solo dĂ©jame ir contigo. No serĂ© una carga, te lo prometo.”

  Kael suspirĂł.

  La voz del chico le recordaba a alguien que no podĂ­a volver a escuchar.

  â€”“Está bien.” —dijo finalmente— “Pero si me estorbas… te dejo atrás.”

  Noisi sonriĂł, aliviado.

  â€”“Trato hecho.”

  Y asĂ­, entre la nieve y el silencio, un dĂşo imposible comenzĂł su camino hacia un destino que ninguno de los dos comprendĂ­a del todo.

  Mientras tanto, cerca de Adas,

  Zolat avanzaba por las ruinas del antiguo Punto Infernal.

  Los sensores de energĂ­a marcaban algo anormal, una fuerza que no pertenecĂ­a a ese mundo.

  Y entonces los vio.

  Tres figuras emergieron del portal.

  Sus cuerpos irradiaban un aura oscura, tan densa que el aire vibraba a su alrededor.

  El instinto de zolat gritĂł que corriera, pero su deber lo obligĂł a quedarse.

  IntentĂł observarlos con cautela, pero en un abrir y cerrar de ojos ya estaban detrás de Ă©l.

  El tiempo pareciĂł detenerse.

  Uno de ellos hablĂł con voz grave:

  â€”“No deberĂ­as estar aquĂ­.”

  Otro agregĂł:

  â€”“Esto no te incumbe. Retrocede.”

  Zolat apretĂł los dientes.

  â€”“?QuiĂ©nes son ustedes? No pertenecen a estas tierras.”

  El del centro dio un paso al frente. Su capa negra se movĂ­a con un sĂ­mbolo grabado en oro: una corona fracturada rodeada por un ojo.

  â€”“Somos los Emperadores, cazadores de Ghouls. Servimos al Ăşnico rey legĂ­timo de Aetherion.”

  Zolat retrocediĂł un paso.

  SabĂ­a lo que eso significaba.

  Eran parte del reino de aquel que se habĂ­a proclamado Rey de las Tierras Libres.

  Uno de ellos se acercĂł a su oĂ­do, susurrándole con una voz helada:

  â€”“No te cruces en nuestro camino otra vez… o morirás.”

  En un instante, los tres desaparecieron, dejando tras de sĂ­ un silencio antinatural.

  Zolat cayĂł de rodillas, sudando, temblando.

  SabĂ­a que no eran simples enemigos… eran monstruos.

  Y mientras las sombras se disolvĂ­an en el aire, una cosa era segura:

  El verdadero enemigo habĂ­a comenzado a moverse.

  Fin del capĂ­tulo.

Recommended Popular Novels